Muy lejos de su original

Santo Domingo.- Es muy posible que muchos de quienes vean este filme de Tony Scott lo disfruten, lo cataloguen como una buena pelcula, porque claro, tiene accin, tiene suspense, tiene efectos especiales y tiene un par de superestrellas como intrpretes principales.
A nosotros, por desgracia, no nos gusta tanto, y eso, se debe a la edad, no a la de ellos, los que la ven ahora, sino a la nuestra, tan avanzada que nos permiti ver en una sala de cine la versin original de Joseph Sargent, de 1974.

Sargent no fue nunca un gran director, tampoco un autor, era, sencillamente, un buen artesano y, como tal, acometi el guin basado en la novela de John Godoy con muy buena mano, de manera tal que obtuvo muy buena crtica, y que a nosotros nos gust cantidad, por la firmeza y dinamismo de su puesta en escena y por la muy acertada seleccin de sus intrpretes y, por supuesto, la caracterizacin que ellos hicieron de sus personajes.

Pero hubo en aquella cinta, modesta en su presupuesto, (el presente debe haber costado diez veces ms que el original), un detalle que es lo que en esencia la diferencia de esta de ahora: la angustia, la desesperacin. Qu habr de suceder si no se le entrega el dinero del rescate a esos secuestradores asesinos con sus rehenes, los pasajeros del vagn del metro?

En ambos filmes sucede lo mismo: el jefe de los villanos es astuto y mata, no por placer, sino para conseguir dinero. Pero, en la primera el acento de ese sentido del suspense descansa en lo que pasa por las mentes de los pasajeros que, sin poder hacer nada, simplemente tienen que esperar si se resuelve el problema para quedar libres o morir. Los rostros, las expresiones, los comentarios cuchicheados de ellos son parte relevante, importante, decisiva en la fuerza dramtica de la historia.

La presente depende del enfrentamiento entre los dos personajes principales y las dos grandes estrellas que les personifican: Walter Garber (Denzel Washington), encargado de ruta de ese sector del Metro, y Ryder (John Travolta), lder del grupo de cuatro hombres que toma el vagn.

La mayor parte del desarrollo del presente se va en las discusiones entre stos personajes, y en los adornos que ahora suministra Brian Helgeland, nuevo guionista. Este convierte, al antes simple empleado del ayuntamiento de Manhattan, en todo un ejecutivo del sistema acusado de haber recibido soborno.

Tampoco hubo en la original las espectaculares carreras de autos de polica y motoristas con sus consabidos choques, raro porque haba bloqueado todas las calles para que llegaran a tiempo y llevaban una avanzada de motores con el consabido escndalo de sirenas.

Pero ese es el principio bsico del cine del Hollywood de hoy: el espectculo y la violencia sin sentido. Claro, aunque llevada con cierto dinamismo, con tantos agregados, de todos modos la presente versin tiene 17 minutos ms que la original, y eso significa que aquella era ms compacta, posea ms unidad de estilo, no se andaba con rodeos y revelaba una desesperacin de parte de las vctimas que ahora casi se traspasa a Garber.

Si se fijan con atencin, es muy escasa la tensin entre los pasajeros, la nica escena dura es la de la madre amenazada de muerte y del negro que se sacrifica por ella, y, a decir verdad, es tan pobre su planificacin que la vemos como quien ve llover, o sea, no resulta emocionante.

Adems, ya en su parte final, aunque tenemos que dar un rodeo para no revelar detalles, eso de que Garber (empleado, ejecutivo, como lo quieran poner, en la otra era un ex polica, algo ms adecuado a esa situacin), a ms de ser forzado a entregar el dinero, luego persiga al villano y salga de los tneles del Metro a apenas un par de metros del otro que haba salido rato antes, eso no se lo traga ni un elefante. En otras palabras, buen show, pero no mucho cine.